Nebulosa mental

>> domingo 22 de enero de 2012


Me siento extraña. Como si acabara de aterrizar sobre este planeta o como si acabara de tomar conciencia de mí misma; con la inseguridad que produce no reconocerse en los recuerdos.

A veces me siento como si viera el universo sentada en una estrella. Aparto nebulosas con las manos, le grito a los planetas esperando respuesta, me sacudo de la ropa el polvo de los cometas… Me vuelvo a maravillar y emocionar como la niña que fui; o como el recuerdo que tengo de lo que fui.

Otras veces —la mayoría—, me siento como si fuera un ser diminuto en un mundo de gigantes. Como si siempre llegara tarde a todo lo que hago o todo el mundo fuera más rápido, precisamente porque son más grandes y dan pasos más largos o porque conocen atajos.

La cuestión es con qué decido quedarme... El universo seguirá ahí cuando los gigantes se hayan ido.


Zoom

>> lunes 19 de diciembre de 2011


Fue como mirar hacia abajo desde el borde de un rascacielos: la sensación de caída en el estómago. Caer y caer atravesando el vacío, sin nada que modifique la trayectoria, ni siquiera el suelo de hormigón contra el que chocar al final del recorrido. Simplemente el vacío. Ni un antes ni un después, ni pasado ni futuro, ni bueno ni malo, ni viva ni muerta. Mirar hacia abajo y pensar que, en caso de existir, esa podría ser la visión de dios.

Mirar al cielo desde lo alto de un rascacielos, además de redundante, podría ser como entrar en una habitación con el techo tan bajo que impide caminar erguido; pero desde lo alto también se puede mirar hacia arriba, a ese vacío que conecta el infinito y comprender que el mundo no es suficiente frente a un universo, una vida no es suficiente.

Mirar hacia arriba, hacia abajo o al horizonte, más cerca y más lejos, pero más allá; en los cráteres de la Luna, debajo de la cama, en las mareas, en los bolsillos, en las estrellas, en los periódicos... En la visión de conjunto y en el detalle más sutil. Mirar y ver.


Antología

>> sábado 23 de julio de 2011

Tanto que decir y sin saber cómo hacerlo. Se me atragantan las palabras y la vida, que me hace toser y tragar saliva. Ya no me sirven los dogmas de fe para sedar la mente ni la inercia de la sin razón, pese a que me dejo llevar cada día por ella mientras absolutizo el futuro para huir del absurdo existencial. Tengo la impresión de que he llegado a un punto de inflexión que hace que intente no aplazar mi conciencia, pero al mismo tiempo siento que todo lo que hago lo hago para nada, que todo lo que quiero pronto desaparecerá.

Tal vez sea la crisis de los treinta que estoy a punto de cumplir o tal vez sea que, no es que haya olvidado mis sueños, sino que los utilizo para rellenar la realidad vacía. El inconveniente es que tienen la misma consistencia y duración que una pompa de jabón.

Dónde están los veranos con olor a hierba y a ciudad al atardecer, las noches en la ventana colgando y acicalando estrellas, las mañanas deseadas y sin despertador. Pasan las horas sin gloria, rotan las sombras bajo el sol, las estrellas se descuelgan del techo de mi habitación.


Víricamente humanos

>> jueves 2 de junio de 2011

Aquí os dejo un documental que considero de obligada visión: The Cove. Parafraseando a Matrix: el ser humano es un virus. Yo no lo habría dicho mejor, porque desde que el ser humano apareció sobre la faz de la Tierra, lo que ha hecho ha sido conquistar y destruir. ¿Cómo reacciona un organismo ante un virus? Tal vez este planeta debería hacer lo mismo...




Oleadas

>> miércoles 6 de abril de 2011


Oleadas. De pensamientos, de emociones. En un minuto un rayo de sol rebota en la pantalla del ordenador y recuerdo tardes de primavera con la sensación de tener una vida por delante y un mundo para mí, y al minuto siguiente me veo observando y juzgando mi vida desde la última roca de la última porción de tierra del mundo como si ya se hubiera agotado toda «bioposibilidad», con un nudo en la garganta y en el corazón.

Ahora que empezaba a hacer algunas cosas bien, me enfrento a los daños colaterales y al efecto mariposa de mi estupidez en el pasado. Las consecuencias de los actos y aprendizaje vital, supongo. Suceda lo que suceda con el problema al que me enfrento, al menos he aprendido algunas cosas.